Municipio de Tarifa - Parque Natural del Estrecho.
senderismoSituaciónTrayecto lineal. El recorrido empieza en el Faro Camarinal ubicado en la urbanización de Atlanterra. Para llegar al mismo accederemos por Zahara de los Atunes.
Dificultad: Media-baja
Material Técnico aconsejable: Calzado deportivo. Ropa de Baño (en verano)..
Recorrido4,3 Km
Duración:3 h. Si incluimos la visita a la ciudad romana de
DescripciónLa ruta parte desde el mismo Faro Camarinal, sobre el Cabo de Gracia, en Atlanterra, pedanía perteneciente al municipio de Tarifa. El acceso a Atlanterra se realiza mediante la pedanía de Zahara de los Atunes, perteneciente al municipio de Barbate.
Para llegar al Faro tendremos que cruzar Zahara, siguiendo las indicaciones hacia Atlanterra, en Atlanterra encontraremos varias indicaciones hacia el Faro Camarinal.

Ruinas de Baelo Claudia por Gaspar Serrano

Pinares y duna de Bolonia por Manolo Blanco
Del mismo pié del Faro parte el sendero que nos llevará hasta la playa de Bolonia. En el inicio del sendero podremos divisar la famosa playa de los Alemanes, playa conocida por ser una de las playas vírgenes que caracterizan el litoral de Cádiz.
Desde el inicio, en el mismo faro, divisaremos las maravillosas vistas que nos acompañaran todo el camino. El Estrecho, las costas de Tarifa y Zahara de los Atunes, y al fondo la costa africana. En los días claros, la ciudad de Tánger, estará al alcance de nuestros ojos.

Nuestra ruta atravesará pinares y eucaliptales sobre arenas estabilizadas y bujeos arcillosos, y al final descenderemos hasta la ensenada de Bolonia caracterizada por su famosa duna de fina y dorada arena.
En Bolonia se encuentran las ruinas romanas de Baelo Claudia. Esta antigua ciudad romana nace a finales del siglo II a.C. Su origen y posterior desarrollo están muy ligados al comercio con el norte de África, y sobre todo a la industria de salazón de pescado.

De la importancia económica que llegó a adquirir son testigos los restos del foro, el palacio de justicia, los templos de Juno, Júpiter y Minerva, las termas, el mercado y el teatro... La visita guiada al complejo arqueológico, y un baño si nos apetece en la playa de Bolonia, cierran una ruta que combina naturaleza virgen, vistas espectaculares y disfrute de nuestro patrimonio histórico-cultural.
Municipio de Algeciras - Parque Natural del Estrecho.
SenderismoSituaciónEn la N-340 a la altura del km 96 se toma la vía de servicio a la barriada Pelayo que lleva al aparcamiento del centro de visitantes Huerta Grande, en el se inicia el sendero.
Dificultad: Baja
Recorrido6,1 km. Trayecto Lineal
Duración:1,5 horas
DescripciónEn el inicio del sendero está su primer atractivo: el centro de visitantes Huerta Grande, a caballo entre los parques naturales del Estrecho y Los Alcornocales. Pero sólo para empezar, ya que hay mucho más: todo un catálogo de naturaleza y paisajes de primera calidad, que bien se nos podrán manifestar en forma de plantas y animales, bien en combinaciones diversas formando ricos ecosistemas, bien mediante composiciones plásticas de panorámicas sólo concebibles en un lugar mítico como éste, tocado por la mano de Hércules, en el que dos continentes se miran y dos mares se tocan.
Desde Tarifa por la carretera nacional N-340 hacia Algeciras, poco antes de llegar a Pelayo, pasado el kilómetro 96, entraremos por una vía de servicio y veremos un aparcamiento donde comienza el sendero. Podemos bajar al centro de visitantes Huerta Grande para enlazar posteriormente con el sendero, o empezarlo a hacer directamente por la pista que sale hacia la costa. Atrás dejamos la sierra del Bujeo con el pico Luna (786 m), junto a los LLanos del Juncal, que domina toda esta comarca.
Tras unos ochocientos metros de suave bajada llegamos a un cruce donde debemos continuar por la derecha haciendo una curva cerrada. En este punto podremos empezar a divisar la costa africana, en la que destaca la imponente mole caliza del Jebel Musa (851 m). El camino hacia delante lleva a un grupo de casas y huertas, detrás de las cuales veremos el bosque de ribera de la Garganta del arroyo Marchenilla y, al fondo, el Peñón de Gibraltar.
A partir de un cruce entramos en la vertiente mediterránea del parque, donde su costa la conforman acantilados y playas de guijarros, frente a las playas arenosas y de suaves pendientes características de la zona occidental. Pasando los cortijos de la Joya, seguiremos bajando hacia el arroyo de Malaber, para cruzarlo por un pequeño puente y continuar en dirección sureste hacia una zona de matorral (lentiscos, palmitos, hérguenes...) y arbolado cada vez más abundante, formado básicamente por alcornoques y acebuches.
Las manchas de monte mediterráneo son discontinuas en la parte baja de la ladera que flanqueamos, dedicada en buena parte a pastos aprovechados por vacas y ovejas, que seguramente observaremos en el camino. Tras pasar algunas desviaciones hacia los ranchos que veremos a nuestra derecha, en un tramo en el que ganamos altura por los Canchos de los Parrales, en dirección oeste, nos dirigimos hacia el parque eólico que hay sobre la loma. Pasamos la entrada del mismo, y llegamos a un cruce desde el que parte una pista por la derecha hacia la desembocadura del río Guadalmesí.

Vista del continente africano
Nuestra pista continúa hacia la línea de aerogeneradores de Cerro del Tambor, pero la dejaremos tomando una vereda que sale hacia la izquierda, por la ladera oriental del cerro, adentrándonos en una masa cerrada de matorral. Bajaremos hacia un antiguo bunker, ahora aprovechado como mirador, donde finaliza el sendero.
Desde el mirador obtendremos, si la visibilidad nos es propicia, majestuosas vistas de las dos orillas del estrecho de Gibraltar. A nuestra izquierda veremos la ensenada del Tomo y la Punta del Acebuche, antes del Peñón de Gibraltar y, frente a nosotros, África. Es, además, un buen lugar para el avistamiento de cetáceos. Los más frecuentes son los delfines, calderones y orcas, éstas coincidiendo con las migraciones de los atunes. También es posible otros gigantes del mar, como el cachalote o el rorcual común. La vuelta se puede hacer por el mismo camino, aunque también se puede considerar la opción de volver al puerto Turrado para pasarlo y bajar a la desembocadura del Guadalmesí (3,5 km), desde donde el sendero Colada de la Costa pude llevarnos hasta Tarifa.
Fuente: Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía
Municipio de Tarifa - Parque Natural del Estrecho.
Senderismo
Situación
Desde Tarifa, dejando atrás el castillo de Sancho IV o Guzmán El Bueno, el sendero se inicia nada mas pasar la estación marítima.
Dificultad: Media
Recorrido
8,0 km. Trayecto Lineal
Duración:
3 horas
Descripción
Desde Tarifa, la ciudad más meridional de Europa, hasta la desembocadura del río Guadalmesí, transcurre el sendero paralelo a la costa. Es el inicio del litoral mediterráneo del continente, que afrontamos de cara al levante, de donde vienen las fuertes rachas de viento que veremos estampadas en los paisajes. En ellos, tierra, mar y aire tienen su particular encuentro. Podremos admirar el estrecho de Gibraltar, un lugar mitológico en el que concurren dos continentes — Europa y África— y dos mares, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
El sendero comienza junto a la torre de la esquina sudeste de la muralla de Tarifa, a sólo trescientos metros de la estación marítima, coincidiendo parcialmente con la vía pecuaria que que le da nombre. Tomamos el camino paralelo a la costa, dejando atrás la ciudad. Momentáneamente nos alejaremos de la costa para cruzar dos pequeños puentes que salvan sendos arroyos, y volveremos a la línea de costa, que ya no abandonaremos en todo el recorrido.
La vegetación a nuestro alrededor es escasa, ya que es zona de pastizales y cultivos sometida a un severo régimen de vientos. Aún así, hay manchas de plantas leñosas en el regato y alrededor de los ranchos y casas diseminadas. Pasaremos otras vaguadas cubiertas parcialmente con ecualiptos y matorral. Veremos Monte Camorro a la izquierda con sus antenas y el edificio del emblemático Centro Zonal de Coordinación de Salvamento, conocido como Tarifa Tráfico, que desde hace ya casi veinticinco años atiende ininterrumpidamente el tránsito naval y su seguridad en uno de los lugares de mayor congestión del mismo en el mundo.
Avanzamos a unos setenta metros de la línea de costa por debajo de la vía pecuaria que durante siglos ha servido para el transporte de ganado entre Algeciras y Tarifa, que tiene la categoría de colada, que es la menor tras cañadas reales, cordeles y veredas, por lo que su anchura reglamentaria sería menor a veinticinco varas castellanas (unos veintiún metros). A la altura del cortijo de Barranco Hondo nos incorporamos a esta colada, por la que seguiremos gran parte del camino.
Tras cruzar el arroyo de Barranco Hondo, seguiremos la línea costera, en ocasiones por la vía pecuaria. Pasaremos cerca de otros cortijos y ranchos, así como de pequeñas zonas cultivadas protegidas con cortavientos vegetales. Mirando hacia la costa veremos cada vez mejor una superficie rocosa semisumergida. Son las llamadas plataformas de abrasión, o flysh, que se originan por el choque de las dos placas tectónicas que aquí convergen, y la desigual resistencia a la erosión de los materiales, uno más blandos (margas y arcillas) y otros más duros (calizas y areniscas).
Junto al Barranco de Oliveros encontraremos una cortijada que la colada rodea buscando el lugar adecuado para cruzar la arroyada. Nosotros volveremos a tomar el atajo por derecho, sin separarnos más de la costa para hacer lo propio. Y así pasaremos otras vaguadas más, hasta llegar a una mayor, que es la que drena el arroyo de las Viñas, en cuya cabecera, en la carretera nacional, está el conocido mirador del Estrecho.
Nuestro destino está ya a menos de dos kilómetros, en un río de mayor recorrido y categoría: el Guadalmesí, en cuya desembocadura está la vieja torre vigía junto a la que termina el sendero. Antes del monumento histórico, veremos un observatorio de aves migratorias, que nos da pistas sobre los muchos valores naturales que se unen a los culturales en este lugar privilegiado de la costa, a donde, por ejemplo, llegan las nutrias que se mueven entre los canutos del río en su cabecera, al pie de la sierra de la Luna.
Fuente: Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía
Municipio de Tarifa - Parque Natural del Estrecho.
SenderismoSituaciónPor la N-340 viniendo de Tarifa y pasado el km 79 y el camping, tomamos la primera desviación a la derecha, hacia el punto de información del parque natural, junto al cual se inicia el sendero.
Dificultad: Media
Recorrido0,8 km. Trayecto Lineal
Duración:30 minutos
DescripciónEntre la ensenada de Valdevaqueros y la de Los Lances se interpone la sierra de Enmedio, cuya ladera más meridional remonta parcialmente este sendero para llegar a lugares, o miradores, desde los que tendremos espléndidas vistas del último tramo de la costa atlántica de la península Ibérica, desde Punta Paloma a Tarifa, y tras esta ciudad histórica es posible que divisemos el perfil del Jebel Musa en la costa marroquí. El trayecto, corto y fácil, tiene más que cumplida recompensa en las vistas y en el propio recorrido.
Al acercarse a la costa, la sierra de Enmedio separa las ensenadas de Valdevaqueros y la de Los Lances, dejando un estrecho pasillo por el que pasa la carretera nacional N-340, a la altura de su kilómetro 78, dividiendo en dos partes el camping de La Peña, nombre que toma de la torre almenara que veremos junto al mismo sobre un peñasco. Pasándolo por la carretera viniendo desde Tarifa, deberemos tomar la primera desviación a la derecha, en la que está señalizado un punto de información del parque natural, junto al cual se inicia este sendero.
El primer tramo del camino, de unos trescientos metros, lo haremos continuando por la pista por la que nos hemos desviado desde la carretera. Al poco pasaremos una bifurcación en la que tomaremos por la derecha, por un camino forestal que nos conducirá hacia una antigua vía de saca, que deberemos atravesar para iniciar la segunda parte del recorrido.
Antes de abandonar el camino podemos pararnos a contemplar las vistas que desde aquí se tienen, aprovechando la altura que hemos ganado, que, aunque escasa, resulta suficiente para tener una buena perspectiva de la ensenada de Valdevaqueros, rematada por su espectacular duna a los pies de la sierra de San Bartolomé o del Bartolo, como aquí se le conoce. Entre ella y la sierra de Enmedio, en la que estamos, corre el río del Valle por una llanada que se prolonga en una franja litoral paralela a la playa, dedicada fundamentalmente a pastos que alimentan a vacas retintas y otros ganados. La impronta del turismo se deja sentir en el paisaje, sobre todo en las márgenes de la carretera nacional en las que abundan hoteles y comercios.
Tras reconocer el paisaje, deberemos disponernos a emprender el segundo tramo del camino que, aunque tiene mayor dificultad, es corto y llevadero. Atravesamos, por tanto, la vía de saca penetrando en una masa relativamente densa que forman pinos piñoneros y algún que otro eucalipto, un bosque que ya vimos desde el inicio, junto al punto de información del parque natural.

Foto1: La Peña por Antonio Guerra - Foto2: Torre de la Peña por Carmen Martín
Este segundo tramo, de algo más de medio kilómetro, nos lleva por el interior del pinar hasta un alto sobre la torre de la Peña en el que hay un mirador desde el que podremos continuar disfrutando de nuevas y espléndidas vistas, a la vez que ejercitando nuestras habilidades de reconocimiento e interpretación del paisaje.
Ahora nuestra vista puede alcanzar hasta Tarifa por el este, donde podremos reconocer la isla de las Palomas, el punto más meridional de Europa. Entre nosotros y la urbe, la playa de Los Lances, un lugar catalogado como paraje natural por su especial riqueza ecológica. Hacia el interior una zona acolinada de pastizales y cultivos, y hacia el otro lado del mar, hacia el sur, es muy posible que se dibuje en el horizonte el perfil de las estribaciones montañosas rifeñas en Marruecos. Aquí en el mirador finaliza el sendero,pero no nuestro camino, ya que deberemos desandar lo ya hecho y volver al punto de información, y así volver a tener la oportunidad de visitarlo, en caso de que no lo hubiéramos ya hecho con anterioridad.
Fuente: Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía